Breaking Bad

heisenberg

Una madrugada de la semana pasada, con el reloj cercano a las 2 de la mañana, terminé de ver el último episodio de la serie de televisión Breaking Bad. Para cualquiera que aun no la haya visto, o “solo haya visto partes”, les advierto, esta entrada tendrá spoilers y si bien trataré de anunciar los más significativos, los invito a que miren toda la serie de principio a fin.

Me encantan las películas, pero no soy mucho de series. Puede que generalmente carezca de la disciplina de seguirle el hilo a una historia por 100 capítulos seguidos. En estos momentos realmente no recuerdo que otra serie he visto de principio a fin; me faltan tres episodios de Mad Men para estar al día y esperar los últimos capítulos a salir este 2015, y comencé a ver Lost, pero creo que llevo unos 3 años y aun me falta la mitad de la última temporada. Lost claramente ilumina el problema sobre muchas series; si estas son realmente exitosas, los escritores buscarán formas de alargar las tramas lo más posible a pesar de que dejen mucho de la calidad en el camino. Aun sin haber terminado de ver Lost, creo que la serie pudo haber funcionado mejor con dos temporadas menos ya que la segunda y tercera temporada se vuelven cansonas y muy repetitivas.

Pero bueno, quería hablar de Breaking Bad, y pues resaltar el hecho de que en poco más de un año terminé de ver los 62 episodios que la componen, y este tiempo se alargó debido a que intercambiaba temporadas con Lost y a que realmente, ver Breaking Bad es adictivo y no me atrevía a hacerlo mientras tenía verdaderas cosas pendientes. Probablemente ya conozcan la historia y no he de perder mucho tiempo en ello; Walter White, un químico inteligente con la capacidad de hacer grandes cosas lleva una vida de frustración, dando clases en una secundaria, con un hijo que nació con complicaciones físicas y una hija más en camino. Para rematar todo, Walter es diagnosticado con cáncer y esto parece ser el detonante para que Walt deje atrás sus escrúpulos y busque sacar ventaja de sus conocimientos de la materia para fabricar la meta anfetamina más pura en el mercado. Con esto, Walt espera dejar suficiente dinero para mantener a su familia una vez que muera.

Eso es lo básico que deben saber, pero las cosas se van volviendo más complicadas e interesantes una vez que se introducen distintos personajes y la serie va tomando nuevas direcciones, con el arco principal siendo el cambio progresivo de Walt a lo que se convierte cerca del final de la serie. Si no la han visto, probablemente este sea un buen punto para dejar de hacerlo.

cast

Mi papá, quien ocasionalmente se detenía a mirar el programa conmigo, a pesar de que no tenía subtítulos, se interesaba lo suficiente para quedarse un rato, y yo disfrutaba tratando de explicarle brevemente la complejidad del programa. Cada cosa que pasa está fríamente calculada dentro del guión. La madrugada que vi los últimos capítulos, él leía al escritor chino Mo Yan; mi papá, quién aún maneja que el fin de todos los medios es educar, me planteó una pregunta interesante, “¿que había aprendido de todo eso?”. ¿Meterse a la droga es un camino irreversible y cuyas ventajas no siempre se puede disfrutar? No, eso parece muy obvio, y me hubiese ahorrado esos 62 episodios si ese fuera el mensaje. Realmente, no todo debe tener un mensaje; como entretenimiento, Breaking Bad es lo mejor que van a encontrar en la tele. Los montajes musicales, las actuaciones, el muy cuidadoso guión, sino observen mi capítulo favorito One Minute de la tercera temporada (probablemente la más emocionante); todo eso por si solo es razón suficiente para seguir la serie. Finalmente, me di cuenta que el mensaje se encontraba en la confesión que un prófugo Walter hace a su esposa en el capítulo final. Walter pasó engañándose toda la serie que lo que hacia, lo hacia por su familia, cuando realmente, lo hacía por él, porque quería y porque era bueno en lo que hacía, dándonos a entender que en realidad no hay razón lo suficientemente “noble” como para adentrarse en una vida de crimen.

Sin embargo, parte del éxito de la serie radica en lo creíble que es la transformación de Walter, de una persona como decir, mi papá, a un criminal capaz de matar a una docena de personas en diez minutos únicamente para mantener su nombre seguro. En la primera temporada, cuando golpea a los tipos que se burlan de su hijo, o cuando enciende el carro del idiota de la gasolinera, Walter se va ganando la simpatía de la audiencia, quienes ingenuamente ignoran lo que él hace (incluso Jesse, cerca del final de la serie prueba ser redimible a un punto al que Walt ya no es capaz de llegar, se arrepiente de los asesinatos que causaron sus negociaciones, ignorando el impacto que su producto seguramente tenía en sus consumidores). Aún así, en el sorprendente final de la segunda temporada, cuando Walt regresa a donde un muy drogado Jesse y ve morir a Jane, la quiebrabolas novia de este, en una situación que él fácilmente pudo haber evitado, no pude evitar pensar que se lo había buscado e incluso, que yo hubiese hecho lo mismo. Es hasta el final de la cuarta temporada, en los segundos finales, cuando nos damos cuenta que Walt envenenó a un niño para hacer que Jesse volviese a ser su aliado, que el personaje marcó una línea en el suelo para mí. En la última temporada, Walt ya es un monstruo, sin remedio, y cuyos actos finales son nada más una remediación obligatoria, contrario a ser percibida como un acto heroico.

Si bien la tendencia se miraba desde el principio, se volvió más evidente en el capítulo que Hank  comparte con su sobrino luego de haber acabado con dos muy aterradores matones. El cuñado, agente de la DEA es el verdadero héroe de la serie, y tal como hace el paralelismo en ese capítulo, al igual que en el caso de Pablo Escobar, nadie habla mucho, ni conoce a los responsables de haberlos atrapado; nuestra sociedad, aparentemente, prefiere al antihéroe, y quienes no logren ver la serie de principio a fin puede que se pierdan el “mensaje” de la serie, si es que en realidad lo hay.

Una última crítica que tengo sobre la última temporada, es el hecho de que los antagonistas principales (Lydia y Todd), son personajes que aparecen hasta ese momento, y que nunca habían sido mencionados anteriormente, casi pareciendo una idea tardía. Si bien no estoy pidiendo su aparición, algún tipo de cameo, especialmente por parte de Lydia (el de Todd tendría poco sentido) hubiese sido genial. Yo pasé casi toda la última temporada pensando que un Gus Fring sin la mitad de su cara iba a reaparecer en cualquier momento.

Bueno, únicamente queda por esperar a ver que tal funciona Better Call Saul, una especie de precuela centrada en el personaje de Saul Goodman, interpretado genial y jocosamente por Bob Odenkirk, y que se estrenará con dos capítulos a principios de febrero. Espero que la historia se pare por si sola y que no recaiga en la fama cosechada por Breaking Bad, pues siento que ese arco ya se cerró cumpliendo satisfactoriamente su ciclo (Se dice que la serie contendrá tramas simúltaneas y posteriores a los eventos vistos en la serie madre). Adicionalmente, espero que se admita que en realidad era un chiste o que suceda algo que evite que salga la versión oficial colombiana de la serie. Tengo pesadillas con esa porquería, y si no me creen, solo miren el cast:

Advertisements

Comics Crossover

series

En tan solo un par de meses, Los Simpsons han sido visitados por los personajes de Padre de Familia en un excelente episodio en el que se analiza el argumento de si Family Guy es solamente un plagio de Los Simpsons, y luego por los personajes de Futurama, un show del mismo creador Matt Groening, pero que fue cancelado por segunda vez el año pasado. A esta treta de los programas televisivos se le llama un “crossover” y tal como lo definiría Bart Simpson al escuchar el televisor promocionar el encuentro entre los supersónicos y los picapiedras, “Huelo otros crossover barato” en el primer crossover de la familia amarilla con “el crítico” Jay Sherman allá por 1995. Pues así como esa genial serie, yo mismo haré un crossover buscando publicitar mi nuevo blog, que parece necesitar un empujoncito.

Si bien es cierto, Life1sFast se encuentra lejos del “éxito” alcanzado por primer blog que corrió del 2007-2013 de forma intermitente y con temáticas y hasta idiomas variados. Aún así, al día de hoy, diegoardonsblog contabiliza más de 120 000 visitas. Sin embargo, se había vuelto muy revoltoso y mejor decidí apretar “RESET” y saltarme de plataforma, y pues, desde el año pasado que tengo este otro blog que parece mantener las desordenadas e intermitentes características de su antecesor. Y bueno, aunque me cueste mantenerme escribiendo en un solo blog, hace una semana que decidí que mi afición por los comics merecía un blog aparte (y hay un tercer blgo de ciencia en el horno). Así que si les gustan los comics, como escribo o un poco de cultura pop en general, los invito a que visiten el blog que lleva por nombre Written in Marvel, donde me estoy dedicando a escribir sobre las primeras apariciones de varios de los héroes favoritos, tanto de Marvel como de DC Comics.

Pues ya que este blog es de cultura en general, llámese libros, películas, series o a decir verdad, lo que se me dé la gana, pues he decidido revisitar Batman: The Animated Series, la serie de caricaturas de los 90s, que con 85 capítulos es uno de los más exitosos programas de superhéroes. Si bien es cierto que a penas voy por el capítulo 15, quiero destacar la serie pro la calidad general de cada uno de sus capítulos, y su habilidad para contar un arco completo de una historia con tan solo 20 minutos de limitación. Estos 15 episodios, los he visto en el orden que aparecen en el set de DVD, que es el orden en que fueron producidos y que no obedecen estrictamente una continuidad, dado que Robin aparece en el segundo capítulo “Christmas with the Joker”, pero inexplicablemente no aparece en ninguno del os otros 14 capítulos.

Muchos de estos primeros episodios sin embargo, obedecen un cierto orden, dado que varios representan las primeras apariciones y orígenes de varios villanos, los cuales suelen ser muy trabajados y presentan motivaciones que van más allá de solo sembrar el pánico y conquistar el mundo. Probablemente the Joker(también conocido como el Guasón), sea la única excepción, ya que este villano aparece 3 veces en estos 15 capítulos y su motivación principal parece ser en efect, causar terror y más que todo, poner a prueba los límites de tolerancia de Batman, casi invitandolo a acabar con su vida cada vez que lo enfrenta.

Antes de resaltar un par de capítulos, creo que debo de mencionar algunos que sin llegar a ser malos, resaltan por su carencia de antagonistas reconocidos, como ser el Rey de las Alcantarillas, un alocado personaje que esclaviza niños huérfanos, y el jefe Biggis, el gordo capataz de una construcción de una mina que esclaviza vagabundos. Otro capítulo curioso presenta una pandilla de Gangsters, y lo interesante de este capítulo es que se centra en el punto de vista, no del encapuchado superheroe, sino del cuerpo de policía que siempre trata de hacer su trabajo sin contar con la ayuda de Batman. Este capítulo es curioso, pues la idea sería retomada para una serie de comics que corrió en la década pasada titulada Gotham Central, y sobre la que seguramente leerán en Written in Marvel, pues me la han recomendado por ser de buena calidad.

crapvillains

Boss Biggis y el Rey de las Alcantarillas, probablemente no fueron las primeras opciones de Nolan.

 

Los productores y escritores de la serie presentan sus comentarios en ciertos capítulos, y resulta interesante escuchar como debieron remontarse al pasado de Batman y buscar en la galería de villanos, aquellos más aptos para sostener un programa de media hora con repetidas apariciones. Algunos fueron creados específicamente para la serie, siendo Harley Quinn, la asistente del Guasón la más memorable, y otros personajes como Clayface o Mr. Freeze fueron retrabajados y mejorados en sus historias. El caso de este último es bastante llamativo, pues pasó de ser un científico loco, a un villano atormentado por un amor perdido, y un accidente que únicamente dejó vivo su sentimiento de venganza. Freeze no es tan malo, en su capítulo inaugural, Heart of Ice, Batman únicamente interfiere en el camino del villano para vengarse del malvado empresario que ocasionó sus desgracias, y este pues únicamente quiere que el murciélago no se meta en el asunto. No es de extrañarse que Heart of Ice ganara un Emmy ese año a mejor guión en un programa animado.

Poison Ivy (también conocida como Hiedra Venenosa), la co-antogonista en la fatídica película Batman & Robin de 1997, la cual dio fin a la serie de 4 películas de Batman en los 90s, que comenzara con un doblete de Tim Burton, se presenta en uno de los primeros episodios, como la novia de Harvey Dent (aun lejos de convertirse en Two Face), quien piensa vengarse del político que permitió la construcción de una represa que acabó con la población única de una rosa salvaje endémica. Pamela Isley es en realidad una botánica empedernida, una activista extrema de Green Peace, y probablemente lo más cercano a un “super-villano” en la galería de enemigos de Batman. Finalmente, el capítulo que me gustaría resaltar, es el que presenta la transformación de Harvey Dent al villano Dos Caras, historia que se contó en dos capítulos consecutivos, y que permitió desarrollar fenomenalmente al personaje que pasa de ser un respetado político a un esquizofrénico maniático, que pierde la cabeza al más leve impulso, y finalmente, tras una tragedia, al desfigurado y vengativo villano Two Face. Lo interesante es que Dent venía siendo ilustrado desde capítulos anteriores, como un gran amigo de Bruce Wayne, y que al igual que en Heart of Ice, Two Face no es el verdadero villano, sino más bien los gangsters que lo chantajean y que lo llevan a su trágico cambio de vida.

Harvey tras la operación de reconstrucción facial.

Volviendo a las películas de los 90s, vale resaltar que el éxito alcanzado por la primera película de Batman diriga por Tim Burton y protagonizada por Michael Keaton y Jack Nicholson, que además tenía un ambiente oscuro tanto en paleta de colores, como en la temática de sus temas (muy diferente al cómico Batman de Adam West de los años 60s), permitió a los escritores de la serie entregar al público un programa de calidad, sin mayor censura a su creatividad. La serie finalmente daría origen a un universo animado que incluiría series de Superman, la Liga de la Justicia y Batman del Futuro (así como proyectos poco asociados, pero que ocurrían dentro del mismo universo, como ser Static Shock y Proyecto Zeta). Con los años, en varias ocasiones se ha buscado revivir a Batman para una serie animada, pero así como ha sucedido con Spiderman y los X-Men, sus versiones animadas de los 90s permanecen siendo las más duraderas. Con el enfoque de las compañías, tanto Marvel como DC en la pantalla grande, es probable que estas versiones animadas sigan siendo las definitivas por mucho tiempo.

Anécdotas Mundialistas: Francia 98

coca olimpicaA mis lectores parece agradarles mis posts nostálgicos, así que aquí les va uno que circula por mi cabeza desde hace algunos días, para ser más precisos, a principios de este mes mundialista. Cabe destacar que mi primer recuerdo de un megaevento deportivo mundial no es realmente grato. Corría el año de 1996 y los Juegos Olímpicos de verano se realizaban en la ciudad de Atlanta en el estado de Georgia en Estados Unidos; yo por mi parte, como era usual en esos primeros años de mi vida (cumpliría 5 en agosto de ese año), me encontraba en Guatemala visitando a mis abuelos. La Coca-Cola traía envases especiales conmemorativos del evento, con un marcaje blanco representando los anillos olímpicos y tres disciplinas de las cuales solo recuerdo con exactitud el ciclismo. Desafortunadamente los Juegos no se encontraban únicamente en los refrescos, sino también en la programación diaria de la televisión nacional, donde mi hermano y yo no solíamos perdernos de nuestros programas favoritos, los Power Rangers y los Caballeros del Zodiaco. Es así como hasta hoy no tengo más que recuerdos negativos de mi primer evento deportivo mundial. Es por eso que resultaría extraño que para el verano de 1998, mientras me encontraba de vacaciones, habiendo salido del Kinder, decidiera una mañana del 10 de junio, ver el partido inaugural entre el campeón vigente, Brasil, y la selección de Escocia. 90 minutos más el descuento y estaba enamorado del fútbol.

 

footix

 

No sé de donde vino mi afición. Mi padre no es realmente un aficionado al fútbol y es más bien uno de los muchos que les interesó un poco más el fútbol cuando comenzó la era Guardiola en el Barca hace unos años. Mi abuelo materno si es fanático, pero recién ese año comenzó a vivir con nosotros, y no recuerdo que estuviese ahí para el Mundial, simple y sencillamente supongo que quedé cautivado por la publicidad atosigante que surge cada 4 años y porque tal vez el fútbol si es en realidad el deporte más hermoso del mundo. Hace un par de semanas, cuando comenzó el Mundial de Brasil 2014 y el 90% de las conversaciones giraban alrededor del evento, discutimos en un grupo de compañeros, cual había sido el primer Mundial que recordábamos haber visto. Corea-Japón dijeron la mayoría; uno de mis compañeros (de los más mayores) recordaba Estados Unidos 94, y uno de los maestros (de los más jóvenes) recordaba el histórico España 82. Yo por mi parte, cuento a Brasil 2014 como el quinto mundial que veo conscientemente, y si me preguntan cual ha sido el mejor mundial, aún estando este en proceso, aun teniendo a Honduras en Sudáfrica y Brasil, diría sin dudarlo que el mejor para mí ha sido Francia 98. Estoy seguro que mi hermano lo diría con igual o mayor convicción, pues hasta el día de hoy, creo que Francia 98 es el único mundial que ha vivido con pasión. Pero es curioso, de mis este 2014 23 años de vida, siempre he considerado 1998 como el más significativo: la muerte de mi abuela, el mundial, el huracán Mitch; es tal vez por eso que recuerdo vivamente donde vi cada uno de los partidos de ese campeonato. El Brasil-Esocia en pijama, en la sala de mi casa, el Marruecos-Noruega esa tarde con mi hermano, un Italia-Chile en Pollo Campero (aunque pudo haber sido Brasil-Chile), un Iran-Alemania en esa pizzería en Tela, un Holanda-México una tarde en que el motorista del trabajo de mi mamá improvisó una antena para lograr ver el partido, un Argentina (el equipo de mi hermano)-Croacia en el restaurante del Hotel Saint Anthony de San Pedro Sula, y en fin… recuerdo haberme perdido los partidos de cuartos de final porque aparentemente sí que viajé ese verano (recuerdo muy bien la hoja de caricaturas del periódico conmemorativa de esos 4 partidos, un vikingo enfrentaba a un negrito brasileño, la torre Eiffel saludaba a la Torre de Pisa, un tanque alemán amenazaba un indefenso croata). Y pues, así llegué a ver la semi-final de Brasil-Holanda, la cual se definió en penales, y la que junto con mi papá y mi hermano consideramos el mejor partido del mundial, previo a la desastrosa final en la que Brasil (el equipo de mi papá y el mío) perdiese bochornosamente por 3-0 contra Francia. “Se vendieron” pensamos todos, mi hermano a su corta edad de 10 años y en la era pre-blog escribió un artículo en contra de la presentación del equipo carioca.

 

Divertido anuncio promocional del Mundial

 

Pero en general, Francia nos dejó buenos recuerdos. Despertó en mí por un lado la pasión por el fútbol que sigue hasta estos días (comencé a ver Liga Española, Champions League y hasta Liga Nacional en este lapso), retratada en como coleccionamos el álbum de Francia 98 de la Pepsi, solo para que yo descuidadamente lo dejará en el suelo una mañana que fui al médico y que desafortunadamente coincidió con una llave de agua mal cerrada (incidente que hasta hoy en día mi hermano me recrimina “en broma”), o en como ensamblamos un álbum de recortes del periódico con todas las noticias del Mundial. Nada era suficiente para nosotros ese verano; incluso hasta tenía unas chapas de refresco que traían un retrato de los jugadores del Team Pepsi como el Toro Vieri, y que temí haber perdido un fatídico día de ese mismo año en el que mi papá, mi hermano y yo tuvimos un accidente automovilístico en El Zamorano (vaya 1998…). Finalmente, considero ese Mundial como importante, pues también despertó en mí por un lado, la manía de almacenar en mi memoria cantidad de datos que de cierta manera aun permanecen hasta estos días. Al finalizar el torneo, podía recordar el resultado de cada uno de los partidos, habilidad que mi papá consideraba interesante y que me ponía a demostrar cada vez que nos encontrabamos algún conocido. Y luego, despertó en mí la idea de que había todo un mundo allá afuera, países y culturas distintas que se debían conocer y visitar. Es por eso que no es de sorprender que ese mismo año mi papá me regalara un Almanaque Mundial, el cual devoré y descuaderné aprendiéndome pepsitodas las banderas y un 80% de las capitales del mundo. Las capitales que no me sé, hoy en día son de países que la mayoría ni saben que existen. Y lo siento si estoy siendo pedante, pero es mi venganza de que todo mi primer año de primaria mi hermano usará esa habilidad mía como un truco de un monito de circo. Y pues debo admitirlo, me encanta memorizar cosas (aunque ojo, no es así como estudio XD).

Y bueno, esperaba hacer una sola entry en conmemoración de los mundiales y terminó por convertirse en una serie por entregas casi autobiográfica. Así que bueno, si les gustó, no se pierdan la próxima entry sobre Corea y Japón 2002, la próxima vez que me encuentre dilucidando en vez de estudiar y hacer tareas.

Mad Men Season 6 Episode 11: Favors

My last blog rant about the two latest Mad Men episodes (S06e09 & e10), was actually liked by a “pop culture enthusiast” (Hello Mr. Holmes!), which felt good. I hadn’t written about episode 11, which aired last Sunday, because I hadn’t been able to watch it, for I was in a trip to Nicaragua (which I may or may not blog about soon[or not so soon]). Anyways, I had download the episode to watch on my way back home, and it was a wise idea, for those 45 minutes proved to be the swiftest of the 6 hours of bus line travelling from Managua to Tegucigalpa.

Well, Season 6 hasn’t really disappointed me, although some people in the internet have tagged it as “inconsistent”. I can see were that comes from, since obviously some episodes have been slower, with no big events and have mainly served as build-ups for these last 3 episodes. Episode 11, aptly titled Favors, has started to tie up everything that has been going on during this season. Mainly, Don’s love affair with Sylvia, the Draper’s downstairs neighbor, which had been terminated after Don’s sick overcontrol a couple of episodes back.

On this episode, we meet Sylvia’s and the Doctor’s son, a guy called Mitchell, whom we first see privately talking to Meggan to see if she can arrange a escape for him to Canada. The guy apparently got not so good grades and is gonna be drafted to go to Vietnam, which he is obviously willing to avoid. He looks obscure and introvert, and he suddenly seems like the “Meggan killer” we talked about last week, specially when Sally and one of her friends remarks “are you a musician? because you look like one” But when the guy asks which, the conversation is knocked out by the entrance of his mother (Charles Manson I thought to myself).

Anyways, this whole war desertion thing is a central point of this episode, as well as of the series, which just happens to be ironic when Don says to Meggan that “the kid can’t be running away all his life”. Which gets us back to Don changing his mind, and trying to do something to same his mistress’ child and therefore the affair they used to have. After almost sabotaging a meeting with Chevrolet in search of the proper contacts, Ted Chaough finally helps Don get what he needs “I don’t think you have many friends, so I’ll assume this is important” says Ted, who seems to think that Don has a personal power confrontation with him, when in fact it’s all collateral to Don’s personality.

Anyways, everyone seems to believe now that it’s unavoidable that someone will die before the season ends. Some have even dared to point Don Draper (the farce), but the hand of death now seems to be pointing at Pete Campbell. Sure, his life is tumbling down at the rate that his hair is falling. He’s bound to stay in that horrible midlife crisis for the rest of the season. Nothing seems to be going well for him, with his “crazy” mother, calling him, in a moment of sanity, an “unlovable” person. However, Pete might have two ways out of it. First, just as they did a couple of episodes back with Don and Betty, the writers have played and reminded us the fact that Peggy and Campbell share some past (not to mention an unwanted child). Who knows? Peggy seems pretty happy with her new pet cat.

On the other hand, one of the big mysteries of the season was revealed; partially I hope. Bob Benson, the weird guy who some call a serial killer in the cover, and others Don’s son. Well, it turns out that the major character development featured on the episode was that Bob has the hots for Pete. Yep, when address by Pete for some problems he’s been having with Manolo, his mother’s male nurse, Bob makes a reply about “loving someone who cares for you, no matter who they are”, while rubbing his leg against Pete’s. Sure, that was shocking, but really poor. We already had a gay character with Salvatore Romano and he was a likeable character, it would be a shame if that was the only development for Benson. Anyways, I’m on the team who believes there’s more to him than that.

Well, that’s all for this week. I’m sorry I couldn’t rant more about this episode, but tonight is the airing of episode 12, so I guess it would be useless to publish this note tomorrow. Grab a whisky glass and have a happy Mad Men watch.

Mad Men Season 6: Episodes 9 & 10

Pheew… A couple of days ago, when I decided to start this new blog adventure, I thought that at least during vacations, I would be posting with machine-gun regularity. There certainly are lots of things I would like to rant about, but there’s one in particular which has been consuming my time lately. Too bad I can speak about it due a confidentiality agreement I signed (alright, I’ll be participating on a quiz show). Anyways, tomorrow is the big day, and before leaving I would like to post my thoughts about the last two aired episodes of AMC’s Mad Men.

This past week was the first time I was able to watch two episodes in a row since the season debut, since I had been left a week behind due to my travel schedule. Anyways, lots of stuff going on right now, and if you still haven’t seen any of this episodes, I reccommend you to stop reading, for spoilers may abound. Obviously, things have been running hot at the company ever since they lost both Jaguar and Vicks on the same episode, and later decided to merge with Cutler, Gleason and Chaough to take on the General Motors Chevrolet account. The as-episode-9-still-unnamed company is a mess, and power seems to be fluctuating so much. The high cats like Don, Roger or Ted are managing to mantain there stands, but others like Pete Campbell are having a harder time.

Probably the most outstanding part of episode 9, is Don’s trip to his son’s Bobby summer camp, where he meets Betty (Francis now). The three of them share a true bonding moment singing a rhyme at the table, and for a screenshot we get to see Don as a happy, fulfilled person. Too bad that’s his ex-wife across the table, and his current wife, Megan, is unsuccesfully attempted to be seduced by her boss and TV co-star Arlene. Then, we get what we had all been expected, and what seriously had already taken long to happen. Don has sex and sleeps again with Betty, and they have a bonding moment when he says he misses her. “Poor Megan” says Betty “she doesn’t know that loving you is the worst way of getting to you”. Who knows what might happen next, Betty seemed satisfied with the one night adventure, Don goes back to Megan, and I, for one, can blame Mad Men as the reason, case I don’t get married.

Peggy on the other hand, has been having this story arc about her new home and relationship with hippie writer Abe. The rarely busy Abe finally convinced Peggy for them to live in a more “culturally diverse” place; which actually seems to be some kind of ghetto. Things start getting out of control when Abe gets stabbed while been robbed at the subway. When the police arrives, the guy actually protects the criminals who attacked him. Then we have a rock breaking one of their windows, and finally, while Peggy sleeps on the couch, she hears a sound and accidentally stabs Abe. On the ambulance on the way to the hospital, he breaks up with her. This just reminds me of her previous break-up on the phone and how awkward all her relationships have been. Here, we must cast special attention on her affair with Ted Chaough, who on this same episode acknowledges he “loves her”, but when Peggy goes to him to inform him that she’s single now, he acts indifferent. “What a jerk” we might think, but he’s a married guy.

Then, on episode ten’s Dickensonian titled A Tale of Two Cities, we get Sterling, Draper and Crane travelling to LA, and Joan trying to get control of a new account, to the backdrop of the 1968 Democratic National Convention Riots. Of course, some of the best Mad Men episodes are those set against an historical background, however this event is less interesting, compared to the Cuban Missile crisis or the Kennedys’ assasinations. It only serves to reinforce a recurrent theme on this sixth season, growing insecurity (we’ll get back to this). Then, we also have the LA entourage visiting a Hollywood party, where substances abound, where we once again meet brief copywriter Danny, who has now become a successful producer. Oh, and yeah, Don smokes hachis and we get another of those sweet hallucination sequences which end up with Don almost drowning in a pool. The episode is cut short just while Pete Campbell grabs a joint from Stan Rizzo and starts smoking it.

Well, still 3 episodes to go, and then we’ll have to start the count down to year for season 7. As usual, Season 6 has been good, the show is majestically written and produced, and we still have two major storylines which the blogosphere hopes to see portray over the remaining episodes. First of all, the development of one of the most mysterious characters in the whole show. “Who the hell is Bob Benson?” everyone has been asking themselves since the character was introduced this season. He constantly appears (“Go upstairs! What the hell are you doing down here all the time” Cutler scolds him), and doesn’t play a definite role in the series. He seems to be a normal, well intentioned guy, always willing to help. But hell, that seems boring, and that’s not an adjective to use with this show. This all has lead to numerous theories to surface on the internet on his true role at Sterling, Cooper and Partners (as the firm is finally named). An interesting but fading one, was that he was a government agent sent to investigate Don after the Air Force incident a couple of seasons back. More probably is the theory that he might be an undercover journalist, climbing his way to uncover the secrets of the advertising business. If there’s one thing Benson has done well, that is properly move chess pieces. Finally, some people have started wondering whether he just might be Don’s lost son. That would make sense, since the audience has caught Bob lying about his father (calling him “dead” one episode, and later saying “he’s fine”), plus we all got to see that flashback where Don recalls his first experience with a hooker, who gets thrown out of the brothel after the incident. Well have to see, since others point people are trying to read too much into him, and that Bob Benson is just a normal well-intentioned guy.

And well, after episode 9, another theory started to gain force. Is Megan Draper, Don’s frustrated actress and wife getting killed this season. Remembered I pointed out how “insecurity in New York” seems to be a recurrent theme this season. From Grandma Ida’s breaking in to Don’s apartment, to Abe’s stabbing (both of them), to how we heard some loud sirens while Megan was on the balcony. Sure, it also certainly ties up with the fact that Megan was wearing a shirt which ties her to another 60s major event, The Manson Family assasinations. As you can see from the picture above, Megan appears wearing the same shirt as Sharon Tate, a former model and up and coming actress, who was married to Roman Polanski. We’ll admit the theory is kind of crazy, but it just makes sense, especially as many like to point out several “clues” on the Season 6 promotional poster.

Well, we’ve still got 3 episodes to keep guessing.