Purity Ring – another eternity (2015)

Acumular y acumular discos (y casi cualquier cosa en general) a un nivel que no se podrá apreciar ni la mitad de lo acumulado es algo frecuente entre aquellos que disfrutan del mundo de la música. Me ha pasado con mi colección física y pues no digamos con la digital. Por otro lado, el utilizar Spotify parece estarme ayudando a tener acceso a un amplio universo musical y tener cierto control de lo que escucho sin tener que sobrecargar la memoria de mi computadora con música que a lo mejor nunca llegaré a escuchar. Armo playlists con nuevos lanzamientos y reediciones; álbum escuchado en su totalidad es álbum borrado de la playlist, y solo aquellos que lograron llamar mi atención son descargados y trasladados a mi iPod para una mejor apreciación.

another eternity de Purity Ring es el segundo disco (luego del cuarto álbum de la banda española de post-rock Toundra) en pasar por este método de selección. another eternity es también el segundo disco de la banda, luego de que su debut Shrines levantara bastante polvo cuando salió en el año 2012, debido a su pop concentrado, minimalista, con una voz que recordaba los girl groups de los 60s y con sintetizadores que rememoraban años que aun no habían sucedido. Shrines, un disco compuesto por correos electrónicos sin que los dos miembros de la agrupación se vieran en persona, se convirtió en el molde a seguir por muchos otros grupos de la escena “indie” en los 3 años intermedios, sin embargo, al igual que gigas y gigas de música en mi disco duro externo, nunca le llegue a prestar atención.

Purity Ring – Fineshrine (2012)

Tras leer la reseña de another eternity en Pitchfork en la que cuestionan el disco por ser muy similar a su predecesor, es que me pregunto si mí me habrá gustado más que al crítico promedio debido a mi desconocimiento del sonido “característico” de la banda. Forzado a revisitar el disco debut, ya parezco comprender lo que dicen por ahí, pero aún así me parece que lo correcto es reseñar another eternity como “stand-alone record”, sin hacer referencia al “legado” de la banda, si es que se le puede llamar así a una banda que solo lleva 5 años y 2 discos en su haber.

Purity Ring – begin again

Quien me conozca sabrá que la música “pop” es en realidad mi estilo de música preferida, y aunque cada años pueda disfrutar 2 que 3 canciones de pop comercial, me gusta nadar más allá de la superficie, por lo que un synthpop controlado e inteligente como el presentado por Purity Ring, un synthpop que no llega a abusar de los efectos y sintetizadores, sino que los utiliza con precisión, resulta tan de mi agrado. Pero el encanto del pop es universal y está presente en another eternity, un álbum en el cual ambos integrantes ya lograron coincidir en un estudio de grabación: una voz agradable, un coro melodioso, la transmisión de ideas en “frases” de alrededor de 4 minutos. Al final se podría criticar que el disco apenas rebasa la marca de la media hora, pero con pop así de azucarado, como con cualquier pastel de chocolate, han de saber que las porciones deben de ser servidas con cordura.

Purity Ring - Another Eternity

3.5/5

Sleater-Kinney – No Cities to Love (2015)

Es difícil actuar emocionado con respecto al regreso de Sleater-Kinney, cuando el trío de mujeres del norte de Estados Unidos anunciara a finales del año pasado su regreso tras 10 años de silencio. La banda no había sido en mi galaxia musical más que una recomendación permanente, con una marca de interés para meterme más de lleno en su discografía en un futuro. Tomó que se levantaran de entre los muertos para que finalmente les prestara la atención debida.

Su discografía es amplia, abarcando diez años desde el debut Sleater-Kinney en 1995, hasta el que es considerado su mejor trabajo, Sleater-Kinney de 2005. Su carrera se monta en la musical ola feminista de principios de los 90s llamada Riot Grrrl, la cual exigía atención hacia los problemas de las mujeres y cuyos grupos estaban compuestos enteramente por féminas. Las influencias del género aun son percibidas en agrupaciones actuales, sin embargo, la mayoría ignora la existencia de bandas comoL7, Bikini Kill o Babes in Toyland. Esto es comprensible, dado que lo musical solía quedarse corto al lado de la carga política, con producciones crudas y ruidosas muy poco accesibles. Los artistas que finalmente sobresalieron más de dicha escena fueron aquellos (o debería de decir “aquellas”) que no se quedaron encasillados en las limitantes tanto líricas como estilísticas del género. Hole es un buen ejemplo, pero si hay que resaltar alguna, esa es Sleater-Kinney.

No puedo hablar con propiedad de sus primeros diez años de trayectoria. Habré escuchado The Woods o discos como Sleater-Kinney un par de veces, y podría resaltar una que otra canción, pero es hasta No Cities to Love que realmente me he propuesto entrarle a la banda. Y pues lo primero que debo decir es que esta es probablemente la mejor puerta de entrada a la banda, dado que a lo largo de sus diez canciones se puede encontrar la actitud confrontativa, acompañada de excelentes ganchos instrumentales que le dan personalidad a cada canción a tal punto que es difícil resaltar una en particular sobre las demás. Si bien es cierto que el sonido puede parecer un tanto similar, esto sencillamente se debe a la cohesión que un álbum debe tener; tal vez no tan perceptible, pero sí existente.

Sleater-Kinney – Jumpers (2005)

En cuanto a las letras, vale resaltar la canción que da título al álbum, y que propone que las ciudades (y muchas cosas en general) son simplemente la suma de sus partes, y que es por eso que las apreciamos. “Me parece que lo único que trae la fama es mediocridad”, canta la banda en Hey Darling, justo antes de la canción que ve el final a los diez años de silencio de estas chicas, que ya pasando de los cuarentas seguramente tienen nuevas preocupaciones que hace 20 años, pero la fama nunca ha parecido ser una de ellas. Puede que la carrera de la bnada no les haya dado mayor fama ni dinero, pero sí una sólida fanaticada que con que este disco, sin duda crecerá (cuentenme a mí entre los nuevos adeptos).

Sleater-Kinney – A New Wave (2015)

No Cities to Love al final no está rompiendo nuevos territorios, sin embargo, echa de ver que a pesar de diez años de silencio como banda (Carrie Brownstein forma parte del equipo de la comedia Portlandia, mientras Janet Weiss tocó con Stephen Malkmus y formó su propia banda Wild Flag), la banda sigue haciendo bien lo que siempre ha hecho. El disco al final representa la vuelta al firmamento de una muy buena banda de rock, al igual que representa la oportunidad para muchos, incluyendo este escritor, de descubrir lo logrado por estas chicas a finales de los 90s y principios de la década del 2000 en un género musical (rock alternativo y rock en general), que ha sido ampliamente monopolizado por hombres.

Sleater-Kinney - No Cities to Love

Rating: 4/5